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Las 3 preguntas claves para escribir una buena historia

Las 3 preguntas claves para escribir una buena historia

¿Conoces a David Mamet?
Es un guionista, director y dramaturgo estadounidense que atesora un amplio bagaje (foto más abajo) como contador de historias de ficción. Además, ha escrito ensayos y manuales. Por lo tanto, es una fuente de autoridad cuando se trata de desgranar la manera de elaborar una buena historia.

Confieso que no encuentro dónde leí el tema de hoy, puede que fuese en alguna entrevista a Mamet en internet. El caso es que las tres preguntas de las que voy a hablar, suponen la columna vertebral de cualquier historia, incluida la novela negra.

¿En qué etapa hay que aplicarlas para que sean más efectivas? Sin duda al inicio. Cuando tienes una idea que quieres validar. Se podría decir que al responder estas preguntas ya tienes el embrión para una historia.

1. ¿Cuál es el objetivo del protagonista?

Primera pregunta que se adhiere al clásico viaje del héroe. La célebre llamada a la acción. Por ejemplo, en El corazón de las tinieblas el protagonista emprende la búsqueda del coronel Kurtz.

En el caso de las novelas negras la situación es evidente: el detective es llamado a resolver el crimen de turno. La búsqueda de la respuesta será la que arme la estructura de todo el relato.

Por lo tanto es fundamental y se prolongará desde el inicio hasta el clímax (la detención del asesino).

Es necesario saber, si no el final con detalle, el momento en el que sabemos si el protagonista consigue o no su objetivo (aunque esto pueda modificarse en el transcurso de la escritura).

2. ¿Qué pierde el protagonista si no consigue su objetivo?

En el género policial la respuesta es clara: el asesinato quedará impune. Leí en alguna parte que leemos este clase de historias porque es una forma de obtener una visión ordenada del mundo. En la vida real, las desapariciones inexplicables nos crean un intolerable desasosiego.

En las novelas negras, sabemos con casi total seguridad de que al final obtendremos una explicación lógica y satisfactoria. Ese momento en el que cierras el libro al finalizar la historia y echas la vista atrás para buscar la satisfacción de lo coherente es impagable.

Una gran multitud de autores añade una capa más al protagonista para aumentar el peso de la pérdida, en caso de no finalizar con éxito la investigación. Por regla general, se acude al trauma con el fin de profundizar en la psicología del detective.

Harry Bosch, el policía creado por Michael Connolly, sufre de un pasado que siempre carga a sus espaldas: nunca se supo la identidad del asesino de su madre. Por lo tanto, es como si en cada caso que cae en sus manos, intenta resolver el misterio que le marcó la vida.

Si no logra su objetivo en cada una de sus investigaciones, su carga será más pesada. De esta forma, hay mucho más en juego y el lector empatiza con el personaje.

Por otro lado, en «Habana Réquiem» de Vladimir Cruz, una de las protagonistas quiere resolver un caso porque se juega un ascenso muy importante. Si falla en su trabajo, se quedará sin cumplir su deseo, lo que añade más tensión a la historia.

En mi novela «La mirada desnuda», el protagonista no es un policía, ni un detective, pero investiga el asesinato de su amigo y mentor.

Cuando te plantees al protagonista, esfuérzate en sumarle algo más. Que no solo sea cumplir su trabajo, si no que esté en el aire algo personal y trascendente. De no ser así, corres el riesgo de que tu historia pase desapercibida.

3. ¿Por qué ahora?

De nuevo, la propia naturaleza del género negro arroja la respuesta sin que el autor se rompa la cabeza. El descubrimiento del cadáver es el detonante de la historia, por lo que el policía se ve obligado a intervenir, ya que no puede demorarlo. La acción le reclama.

En el caso del detective el ahora lo marca la visita del cliente y el consiguiente caso que se plantea. Es el inevitable arranque de la historia.

A modo de conclusión, David Mamet usa este recurso para cualquier tipo de historia, así que siéntete libre de usarla si te atreves con otro género en cualquier otro momento.

En el caso de la novela negra, la pregunta más relevante es sin duda la segunda. ¿Qué perderá el detective si no resuelve el misterio? ¿Solo que el asesinato quedará impune? ¿Hay algo más?

¿Qué son los mapas literarios?

¿Qué son los mapas literarios?

Un mapa literario ayuda a que el lector se forme una idea de por dónde se mueven los personajes dentro de un contexto geográfico. Por ejemplo, «El señor de los anillos».

Libros complejos en los que se recrea un mundo imaginario se apoyan en esta herramienta no solo como una guía, sino también para dotar a la ficción de un halo de lo real.

Personalmente, me fascinan el dibujo de estos mapas. ¿Recuerdas esos monstruos que a veces aparecen medio sumergidos en mitad del océano para señalar el peligro?

La gran ventaja de los mapas literarios es que no están sujetos a ninguna aburrida regla. Que cada autor desate su imaginación con el fin de plasmar de la manera más personal su mundo propio.

Para mí es la creatividad en estado puro y la fusión de dos disciplinas: el dibujo y la escritura.

En el libro «Mapas literarios» de la editorial Blume, encontramos un sinfín de muestras de diferentes estilos, escritores e ilustradores. Resulta estimulante, por ejemplo, deleitarse con una foto del cuaderno del novelista David Mitchell, en la que se aprecia las ideas, bocetos y textos que forman el embrión de sus historias.

Porque los mapas además de ser un guía topográfica, pueden ser algo más. Una herramienta para construir argumentos.

Un mapa, la herramienta valiosa

Hace tiempo que empecé a usar una aplicación que se llama Scapple. Me sirve para crear un mapa de personajes cuando ya tengo una idea básica de lo que voy a contar.

Suelo colocar el protagonista en el centro, y escribo su nombre junto a una fotografía de un actor conocido. A su alrededor dispongo el resto de personajes con nombre y fotografía. De esta manera, cuando no recuerdo el físico o el nombre de un personaje secundario recurro a este soporte para refrescar la memoria.

También los uno mediante una línea discontinua estableciendo parejas o triángulos. Además, Scapple destaca por su facilidad de uso. Puedes añadir cualquier imagen y crear pequeños textos con diferentes colores y formas.

Volviendo al tema principal, gracias a «Mapas literarios» también he descubierto otra posible utilidad:

No es necesario dibujar un mapa solo para que el lector disponga de una referencia del lugar, también puede ser útil para el escritor porque así encuentra nuevas ideas mientras dibuja el recorrido del protagonista. Así que no es solo una herramienta funcional, sino creativa, muy creativa.

Un mapa no siempre representa un mundo imaginario, también una historia contemporánea que ocurre en tu barrio, por ejemplo. Con esta nueva forma de representar la historia, más allá de las palabras estás creando un caldo de cultivo para nuevas conexiones entre personajes y lugares que quizá no hubieses caído de otra forma.

Al final de lo que se trata es de buscar formas para encontrar caminos inéditos e interesantes que alcen el vuelo de nuestro argumento.

¿Por qué? Lo dice David Mitchell: «[…] Son mapas mentales. Te pierdes en ellos y encuentras no la verdad de los hechos, pero sí verdades de otro tipo. Meditas sobre ellos. Te encuentras en ellos. Te apropias de ellos y creas historias o fragmentos de historias ambientadas en ellos. Los mapas ficticios dan forma a algo (la imaginación) que no tiene forma. Son misterios y respuestas a esos misterios».

En la foto de arriba puedes observar el mapa de la novela «Los treinta y nueve escalones», un thriller de John Buchan de (1915). Sí, un mapa representa una ciudad o un reino, pero también puede recrear un itinerario o la disposición de una casa. ¡Imaginación al poder!

En mi siguiente relato estoy sopesando la idea de dibujar un mapa de Berlín, pero solo de los lugares por donde se moverán mis personajes. De esta forma la ciudad se vuelve menos abstracta para mí, y dispongo de un espacio para situar a mis personajes en las diferentes etapas del argumento. La idea es jugar con todo y ver qué sale.

En los comentarios, ¡dime cuál es tu mapa literario favorito!