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7 pasos para la revisión de tu novela

7 pasos para la revisión de tu novela

Enhorabuena.

Escribir todos los días es un ejercicio de disciplina y compromiso que no está al alcance de todo el mundo. Sobre todo cuando es un camino plagado de dudas.

Por eso, nada más terminar hay que disfrutar de la sensación de alivio y felicidad al saber que cumpliste el desafío.

¿Sabes cuál es la mejor noticia? El trabajo más duro ya está hecho.

Sí, de verdad. La primera versión es lo que más cuesta. Ahora solo queda pulirla, pero sobre algo que ya está escrito. Tu tarea como escritor ha acabado para dejar paso a la de corrector.

¡Vamos con los pasos!

1. COPIA DE SEGURIDAD

A día de hoy existen casi todos los procesadores de textos cuentan con sistemas automáticos durante el proceso de escritura. Sin embargo, es vital que cuelgas el archivo en la nube (o en un disco duro externo) y no lo almacenes en el disco duro del ordenador.

Si un día, por el motivo que sea, el aparato no enciende, respirarás aliviado porque conservaste una copia de tu maravillosa novela en un lugar seguro.

2. TÓMATE UN DESCANSO

Ignoro el motivo, pero olvidarte de la novela por un tiempo sin duda ayuda.

¿Cuáles son las ventajas?

Dejas que tu mente descanse y la abres para nuevas ideas. Como una habitación estancada en la que de repente abres la ventana para que entre aire fresco.

Además, necesitas recordar lo menos posible el argumento para leerla después con ojo crítico.

El tiempo adecuado para el reposo de una novela es de un mes. No estires este plazo demasiado, ya que puede ocurrir que la historia deje de interesarte y la abandones.

3. DISPÓN DE UNA LIBRETA PARA ANOTAR

Una vez que leas la novela, coloca a tu alcance una hoja en blanco para anotar ideas o en el mismo procesador de texto abre una nota nueva.

Mientras lees corrige erratas y anota ideas nuevas que vayan surgiendo. No efectúes grandes cambios de argumento.

Se trata solo de recopilar todo lo que debes mejorar o aclarar al lector. Mantén cerca de ti el mapa de personajes para asegurarte de que los nombres y características físicas son las correctas. Un fallo recurrente es de llamar a un mismo personaje con dos nombres similares y no darte cuenta por más veces que lees la novela.

4. ¿CÓMO SE PUEDE MEJORAR?

Mientras lees por primera vez el manuscrito hazte esta pregunta después de terminar cada capítulo. No te conformes con lo que tienes. ¿Y si este personaje hace esto que nadie se espera? ¿Qué pasaría después?

No tengas miedo a abrir nuevos caminos por locos que parezcan. Deja que la historia también te sorprenda.

5. MÉTELE MANO

Con la lista de mejoras a tu alcance, reescribe la novela.

A mí en algunos casos me gusta dividir la pantalla del ordenador en dos. En un lado coloco el texto y en el otro un documento vacío. De esta forma reescribo con nuevas palabras la misma historia, párrafo a párrafo. Sin duda, se enriquece la calidad del estilo.

Como dicen los grandes entendidos: «Escribir es reescribir».

6. ¿CUÁNTAS CORRECCIONES SON NECESARIAS?

Desengáñate. Tu obra nunca será perfecta porque para eso necesitas toda una vida para dejarla inmaculada.

No hay una regla habitual, aunque dos o tres revisiones entra dentro de lo probable. Por doloroso que resulte, en algún momento hay que “dejarla marchar”.

Piensa que es una situación habitual para los escritores.

7. REGISTRAR LA OBRA

El manuscrito ya está listo para ser enviado a personas de confianza o a profesionales para una primera valoración.

Tanto si es para uno o para otro te recomiendo que registres la obra antes de que circule por ahí, ya sea en el organismo facultado de tu provincia o por internet.

Yo uso safecreative.org. Dispone de una modalidad gratuita.

5 claves para encontrar buenas ideas para tu novela

5 claves para encontrar buenas ideas para tu novela

Buenas noticias: solo hay una regla.

No vale cualquier idea sino aquella que encierra un potencial conflicto. En muchas ocasiones será vital fundir ideas para lograr este fin.

Es quizá una de las partes más divertidas del proceso creativo, cuando mezclas ideas locas que parece no tener nada en común.

En este punto hay que dejar volar la imaginación y no censurarse, puede que la ocurrencia más disparatada sea oro puro.

Soy de los que creen que las mejores ideas no se olvidan, pero pasados unos días si la idea aún resuena en mi cabeza, la anoto.

1. IMÁGENES

Más allá de las revistas, en el mundo que nos rodea saltan imágenes de toda clase en cualquier momento.

Pasear por el centro comercial un sábado por la tarde es un infierno por la enorme cantidad de gente, sin embargo, si evitas los escaparates y te centras en las personas que se mueven a tu alrededor, quizá captes algo único y especial.

Si eres un aficionado a escuchar música, la próxima vez deja que esa canción o melodía conecte contigo y te inspire a crear una imagen o escena entre dos personajes.

Recuerda: es imprescindible que haya algún tipo de conflicto.

James Scott Bell en su manual «Conflict and Suspense» recomienda crear listas de reproducción con las siguientes categorías: Emotivo, Aventurero, Suspense y Pelea. Es más, sugiere mezclar las canciones y escribir escenas al hilo de la música que surja.

2. ESCENARIOS



El mal anida en cualquier parte, ya sea en un bosque oscuro o un campo de tenis a plena luz del día. Por supuesto, en tu entorno también.

El supermercado, la plaza, la estación de metro, el gimnasio, el parque, etc.

Por regla general, siempre hay gente alrededor. Imagina que algo imprevisto sucede, un disparo, o un desmayo, o una pela, es decir, un suceso que quiebre la rutina y que se abra a lo inesperado. Usa ese escenario y otro más para construir el conflicto.

Por ejemplo, en la novela «Un plan sencillo» (que Sam Raimi convirtió en película en 2007) de Scott. B. Smith los protagonistas encuentran una bolsa de dinero en un bosque nevado.

Otro ejemplo, en la novela de Marcelo Luján, «Subsuelo», casi toda la acción transcurre en un chalé en cuya piscina sucede un hecho decisivo en la trama.

3. CONVERSACIONES AJENAS

Pega el oído sin pudor allá donde una buena conversación tenga lugar.

En el autobús, en la cola de la compra, en la consulta. Eres un escritor en busca de buenas ideas en cualquier lugar en cualquier hora, tu moral no puede estar en tela de juicio.

Una vez, en Las Vegas, sentado en la última fila del autobús escuché la conversación de una mujer que, hablando por teléfono, denunciaba que había sido víctima de un ataque con gas venenoso.

Además, oír conversaciones de los demás supone una gran fuente de jerga, el lenguaje de la calle, que puedes usar en los diálogos de tus personajes para hacerlos más creíbles.

4. ROBA VIEJOS ARGUMENTOS 

Un tema siempre polémico porque siempre planea la sombra del plagio.

Pero no, no se trata de copiar tal y como aparece en la novela, solo se trata de captar la idea esencial y hacerla nuestra. Andy Warhol fotografió una lata de sopa y se hizo famoso.

¿Es plagio si nosotros fotografiamos un paquete de macarrones? No.

Si estás empezando no dudes en usar argumentos de los clásicos de la literatura, porque se ha hecho con más frecuencia de lo que puedes imaginar.

Como señala Scott Bell en el manual que antes mencionaba, Dean Koontz, el autor de «Midnight», mezcló los argumentos de «La isla del Dr. Moreau» y «La invasión de los ultracuerpos», la película de Don Siegel.

O fíjate en el argumento de «La isla de Montecristo», cuyo tema principal, la venganza, es un mito que se usa con asiduidad en el cine o en la literatura. No dudes en usar, combinar y actualizar viejos argumentos con nuevos conflictos.

5. ¿QUÉ PASARÍA SI…?

Al principio de este artículo mencioné la búsqueda de un conflicto como piedra fundamental para encontrar buenas ideas.

Seguramente “¿Qué pasaría si…?” es el mejor detonante para ejercitar la imaginación en ese camino.

Hace unos días fui a comer a un restaurante de menús. Al salir, me encontré con que mi coche estaba obstaculizado por otro. Al principio me sentí frustrado, sin embargo, a los pocos segundos llegó el dueño y lo movió para facilitarme la salida.

¿Qué pasaría si… no aparece el dueño?

Después de pitar varias veces, hubiera entrado en el restaurante a preguntar a los camareros si sabían la identidad del dueño.

De no ser así, supuse que hubiera vuelto al coche para comprobar si tenía las llaves puestas.

Generalmente, no están, pero imaginé que sí. Entro en el coche y a lo mejor veo algo sospechoso en el asiento del copiloto. O no hay nada.

Conduzco unos metros y lo aparco como si nada, pero en ese momento alguien me ve y piensa que soy el dueño. ¿Y si de ese malentendido surge una historia? Quizá esa persona se obsesiona conmigo por alguna razón equivocada.

La obsesión es un buen conflicto.

Como puedes comprobar, las ideas flotan por todas partes. Solo hay que entrenar el cerebro para que nunca te falte una buena idea o mejor dicho para que se te acumulen hasta el punto que sientas lástima por no contarlas todas.

¡A escribir!

Más información en el manual de Scott Bell: