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Cómo planificar tu novela policíaca

Cómo planificar tu novela policíaca

Los escritores se dividen en dos clases. Los que escriben con mapa o los que se escriben sin él.
Un mapa es una guía donde se desglosa la acción de la novela por capítulos o escenas. Los guionistas lo llaman escaleta.

Pero antes de lanzarse a escribir una escaleta es una buena idea tener un bosquejo de la estructura. Con este artículo mi intención es que todo el mundo que no sepa cómo arrancar su novela que se busque otra excusa para no escribir.:D

1. ELIGE A TU PROTAGONISTA

En la Escuela de Novela Negra somos partidarios de empezar a construir la historia con el villano, pero en las novelas policíacas el protagonista suele ser el detective privado, el policía o el detective aficionado (un tipo corriente de la calle).

Haz una ficha del personaje con los elementos más importantes. Además del físico (piensa en cuál actor famoso encarnaría a tu protagonista y descarga la imagen de internet), también es recomendable describir un secreto (puede o no salir a la luz durante la novela) y todo lo relacionado con su psicología y su profesión.

Describe lo que sea relevante, no es necesario que cuentes la infancia. Una opción es escribir un monólogo en primera persona de un día cualquiera en el trabajo. Piensa que eres un escultor que estás ante un bloque de mármol y que esculpes para lograr una figura humana de carne y hueso.

Importante: toda la información que vuelques sobre la ficha es flexible. Es decir, si se ha de cambiar algo, se cambia. Nada está escrito sobre piedra.

2. ELIGE EL ARCO DEL PROTAGONISTA

La historia ganará en calidad si el protagonista durante la historia aprende algo de sí mismo. No es un requisito imprescindible, pero la empatía que genera en el lector no es para desdeñarla.

El famoso guionista Rafael Azcona dijo una vez que el arco de un tetrapléjico no es que al final de la historia puede caminar sino que al final mueva un dedo. Es decir, si el protagonista es un tipo ambicioso a más no poder al término de la novela no ha de convertirse en alguien conformista.

El cambio ha de ser sutil pero significativo. Imagina que al principio de la historia el protagonista tiene la siguiente creencia: Para ascender en mi trabajo estoy dispuesto a todo. Al final de la historia su nueva creencia puede ser: La ambición es buena, pero no a costa de traicionar a compañeros.

Como dije más arriba, nada está escrito sobre piedra. Siempre se podrá modificar si ves que la creencia final no te convence.

3. ¿ELIGE EL ARCO DEL VILLANO?

En el esquema de las novelas policíacas, por regla general el villano no tiene un arco de transformación. Es un asesino y punto.

Pero no lo descartes. Madúralo. Hay asesinos que empiezan por una muerte fortuita y luego empiezan a matar a diestro y siniestro hasta que ya no hay vuelta atrás.

Por ejemplo: Un plan sencillo, la novela de Scott Smith. La historia empieza con un hombre corriente que empieza a matar por accidente y un crimen le lleva a otro. En este ejemplo el villano es el protagonista de la novela.

Tu novela podría estar contada desde dos puntos de vista: el del policía y el del villano.

4. ELIGE UNA O VARIAS VÍCTIMAS 



Siempre suele ser una mujer. Por eso me lo pienso dos veces antes de recorrer ese camino. Si decides que sea una mujer al menos que exista un buen motivo. Para ello será fundamental la relación que se estable entre el policía, el villano y la víctima.

Busca una relación llena de conflictos entre los tres. La víctima aunque esté muerta puede dar guerra al policía. Al fin y al cabo, su misión es descubrir quién era, si es que no la conocía.

¿Qué relación puede haber entre villano y víctima? ¿Es un crimen causal? ¿Es fortuito? ¿Qué secretos escondía la víctima? Quizá pudo haber sido alguien del pasado del policía.

Otro aspecto importante que debes saber: la reacción que provoca la muerte de la víctima en el policía y en el villano. ¿Para el policía es una muerte más? ¿Por qué el villano la mató? ¿Y por qué con ese método?

5. ESTRUCTURA

La estructura lo es todo a la hora de escribir una historia. Una historia sin estructura es una casa sin cimientos. Se desplomará al mínimo soplido. Cuando estoy en la fase de planificación, yo siempre hago lo mismo: trazo una línea horizontal y marco, de izquierda a derecha, las diferentes etapas de la historia. Importante: la historia ha de ir de menos a más. Imagina una línea ascendente que represente el interés.

La foto de arriba es una captura de la estructura que construí para mi novela, aún pendiente de publicar en Amazon. La estructura final ha cambiado, por eso no me importa colgarla en este artículo. Cada una de las líneas verticales forman un punto importante de la trama. Las líneas más pequeñas son referencias para añadir alguna pequeña sorpresa, discusión, paliza, etc.

Detonante. La acción que hace arrancar la historia. Por ejemplo, en novela negra: la aparición de un cadáver.

Primer punto de giro. La trama apunta a nueva dirección. Se encuentra la primera pista sólida. 

Punto medio. Tiene que ocurrir algo más contundente. Aparece un segundo cadáver. O intentan matar al detective. O aparece el primer sospechoso. Percibe el punto medio como una frontera. Al cruzarla nos encontramos no con otro tipo de historia, pero sí una diferenciada. La historia ya está lanzada, no hay vuelta atrás.

Segundo punto de giro. Puede ser de nuevo un cadáver, pero esta vez debe tratarse de alguien cercano al policía, alguien cuya muerte suponga un impacto. Otra opción puede ser que se revela una información importante. La identidad del asesino. O que se conozca el motivo. O una coartada que parecía sólida, se derrumba y sale a la luz un nuevo sospechoso.

Clímax. El punto de unión con el inicio de la novela. Es el momento que el lector llevaba esperando. La resolución del caso. Se atrapa al asesino.

Final. En novelas de una sola entrega, el final puede reservarse para aclarar algunos puntos de la trama que pueden no estar claros para el lector. Si planeas una segunda parte, es el lugar idóneo para plantar un cliffhunger que de pie a leer la siguiente novela. Por ejemplo: El inicio de un nuevo caso.

EJEMPLOS CON SPOILERS

Para entender mejor la teoría te ofrezco dos novelas de dos maestros del género. He preferido omitir el argumento, y centrarme en la estructura. Lo importante es que te fijes cómo la trama aumenta progresivamente en tensión.

1. «El lado oscuro del adiós» de Michael Connelly. Un caso singular porque en esta novela se tejen dos tramas paralelas. Cada una de ellas tiene su propia estructura. Desglosamos una de ellas.

Detonante: El detective Bosch recibe el caso de un viejo millonario que está a punto de morir. Quiere averiguar el paradero de su hijo para que herede su fortuna, antes de que la reciba los accionistas de su empresa.

Primer punto de giro: Bosch averigua que el hijo está muerto.

Punto medio: El cliente muere asesinado, y uno de sus ayudante despide a Bosch.

Segundo punto de giro: Bosch encuentra a la bisnieta de su cliente.

Clímax: Bosch descubre el asesino de su cliente.

Final: La heredera llama a Bosch porque se siente vigilada. Bosch descubre al jefe de seguridad de su cliente en la calle. Es el único que ha estado siempre al lado de su cliente. Se lo presenta a la heredera como alguien en quien puede confiar.

2. «La verdad de El Caimán» de Massimo Carlotto. El Caimán es un mote que recibe el protagonista de la novela, un ex convicto que se pasó una larga temporada en la cárcel por un delito que no cometió.

Detonante: El Caimán recibe el encargo por parte de una abogada. Quiere que encuentre a su cliente que se escapó de la cárcel cuando solo le quedaban dos meses para salir libre.

Primer punto de giro: El Caimán averigua el domicilio de una amiga del fugado. Cuando accede a su casa descubre el cadáver de la mujer.

Punto medio: El Caimán interroga al forense que participó en el complot que envió al cliente de la abogada a prisión. El forense confiesa que mató a la amiga porque le chantajeaba. Al día siguiente, el forense se suicida.

Segundo punto de giro: El Caimán obtiene la confesión de un enfermero que trabajó en un psiquiátrico. Le sobornaron para que no dijera nada. Atendió al supuesto responsable del asesinato por el que encarcelaron al cliente de la abogada.

Clímax: Caimán se reúne con las personas que urdieron el complot para encarcelar al cliente de la abogada. Tienen cargos relevantes en la vida social y política de la ciudad. Sin embargo, no tiene pruebas legales para probar que fueron ellos.

Final: Caimán envía a un periodista toda la información y grabaciones para que se haga público y destroce las carreras profesionales de los que tejieron el complot.

6. CONCLUSIÓN

La planificación se sitúa entre la idea y la escaleta. Es un paso decisivo para obtener un borrador del esquema sobre el que se sostendrá la trama.

A veces durante la escritura puede variar porque la historia te lo pide, o se te ocurren nuevas y mejores ideas para la trama, pero es bueno saber por dónde van los tiros antes de ponerte a escribir.

De esta manera las posibilidades de bloqueo se reducen. Con el siguiente paso, la escaleta, se trata de rellenar lo que ocurre entre un punto y otro.

Las tres muertes que todo escritor debe saber

Las tres muertes que todo escritor debe saber

En la novela negra la muerte juega un papel fundamental. Sin ella no existiría, ya no solo un cadáver, sino un asesino. Pero no todas las muertes implican un asesinato. En la ficción la muerte también simboliza muchos de los aspectos existenciales del ser humano.

Mas allá del argumento, para que una historia sea interesante debe haber algo en juego que como seres humanos nos dé miedo perder. A veces incluso no nos percatamos de ello pero conectar con una historia es reflejar nuestras emociones en los personajes y en sus peripecias.

Y para que esas emociones nos sacudan por dentro necesitamos que los personajes están frente a un abismo. Por eso vamos a repasar las 3 muertes de la ficción. Al menos una de ellas debe estar en tu historia. También sirve para cualquier otro género.

La muerte física

La más evidente de las tres. El protagonista intenta evitar que alguien lo liquide por el motivo que sea. Por ejemplo, porque sabe una determinada información que no debe salir a la luz. La tensión no proviene de la muerte en sí, sino de la tensión que genera el peligro de que se concrete. Y es que solo hay una salida posible para nuestro protagonista: vivir.

En la novela «Esta noche moriré» de Fernando Marías, el asesino manifiesta su deseo de empujar al suicidio al personaje que lo encarceló. Su plan consiste en arruinarlo profesional y personalmente hasta que decida quitarse la vida. Durante toda la novela la muerte  no deja de estar presente.

Otro ejemplo: uno de los personajes es secuestrado. En «El lado oscuro del adiós» Harry Bosch necesita encontrar con desesperación a uno de sus compañeros que ha sido secuestrado en los bajos de una casa. Si no lo encuentran a tiempo, su colega morirá por la falta de aire.

La muerte profesional

Mantener una digna carrera laboral a lo largo de una vida, ya sea como policía o investigador privado, no es sencillo. A veces basta una sonoro fracaso o una mala decisión para que la reputación o, lo que es peor, el despido se produzca.

Toda una vida laboral se puede echar a perder en cuestión de segundos.

O, por el contrario, un futuro prometedor se va al traste a causa de un fallo garrafal. Sin olvidar, las historias en las que un policía se redime de un pasado laboralmente oscuro esclareciendo un asesinato o un caso que nadie resuelve. Por ejemplo, las novelas de Massimo Carlotto. El protagonista es un ex preso condenado injustamente que ayuda a quien lo necesita.

Por eso resulta tan estimulante esta clase de muerte. Si el protagonista se juega su puesto de trabajo en el crimen que ha de resolver, la presión aumenta y, por lo tanto, también el interés del lector por lo que sucederá.

En los casos de Philip Marlowe, por ejemplo, sabemos que su reputación quedaré en el aire si no logra resolver lo que tiene entre manos. Que no importa si se trata de una anciana o un hombre rico, Philip Marlowe siempre llegará hasta el fondo de todo para que la verdad salga a la luz.

La muerte psicológica

En pocas palabras, morir por dentro. En la vida no conseguir nuestras grandes metas ocasiona una herida interior que puede ser permanente. En la ficción es inteligente usar este estado emocional para depositar sobre nuestros personajes más peso sobre sus hombros.

Y, en consecuencia, hacerlos más interesantes. No pensemos siempre en el protagonista, los secundarios también se benefician de esta técnica para darles profundidad.

Por ejemplo, en la novela negra de Marcelo Luján «Subsuelo», la protagonista, Eva, una adolescente, esconde un terrible secreto por el que es chantajeada sexualmente por su hermano. La perspectiva de sufrir el chantaje el resto de su vida —muerte psicológica—le obliga a actuar para revertir la situación.

En tu novela usa un tipo de las tres muertes como principal. Y añádale una segunda que incluso podrías convertir en una trama secundaria.

Tomando el ejemplo anterior, Eva podría verse inmersa en una trama laboral. Imagina que tiene un trabajo de verano que necesita para sacarse dinero para pagarse los estudios.

Su hermano también le puede exigir que robe el dinero de la caja, lo que añade una fuente más de conflicto a su desesperada situación. Si la atrapan será despedida y además llamarán a la policía.

Considera las tres muertes como los cimientos de tu historia. Juega con estos conceptos y pon obstáculos a tus personajes. ¡Es la mejor manera para enganchar a los lectores!

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