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El recurso clave para escribir ficción

El recurso clave para escribir ficción

Te confieso un error que cometía cuando planificaba mis novelas.

No le prestaba la debida atención a la voz narrativa. Siempre me figuraba que solo debía elegir entre primera persona y tercera porque era lo más común y evidente.

La elección era rápida y sin calentamientos de cabeza. O esto o lo otro. No hay más. Con el paso del tiempo he caído en la cuenta de que subestimar este paso es no saber con exactitud lo que significa ser escritor.

La elección de la voz narrativa es vital porque se trata de elegir un punto de vista sobre la historia. Y en cada historia los puntos de vista pueden ser variados dando lugar a historias diferentes. Incluso el estilo narrativo también se ve afectado.

De ahí la importancia de elegir con criterio la voz narrativa.

Como escritor se debe encontrar una razón de peso para usar una primera persona o una tercera persona omnisciente subjetiva, por ejemplo.

No basta porque el escritor que tanto admiramos la usa en sus novelas. Muchos escritores experimentan antes de elegir la voz definitiva. Escriben con una determinada voz y en cuanto les empieza a chirriar se detienen y prueban con otra.

En su manual «Cómo se escribe una novela», Héctor García Quiroga, lo dice muy claro: “No se debe tomar a la ligera su elección: de ésta dependerá la verosimilitud de una historia, la honestidad con que se cuenta, el grado de consciencia del narrador, el leguaje que se utiliza y hasta la relación que se establece con el lector”.

Para tu próxima novela detente a explorar más opciones. Puede que lo tengas claro, pero aún así merece la pena reflexionar por qué se elige esa voz y no otra.

Puede servirte de guía esta clasificación de Mario Vargas Llosa. Para el escritor peruano toda decisión sobre el narrador se ha de basar en tres decisiones. El punto de vista espacial, el punto de vista temporal y el punto de vista de la realidad. En este artículo hablaremos sobre el primer punto.

Punto de vista espacial

¿Dónde se ubica el narrador? ¿Es un narrador que a su vez es un personaje de la historia, protagonista o secundario?

¿O es un narrador dios que todo lo ve y escucha? ¿O es personaje que cuenta una historia que le contaron a él? (Por ejemplo: El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad).

Existen estas opciones:

1. Narrador omnisciente

El más usado a lo largo de los tiempos. El narrador se sitúa fuera del espacio de la historia, como un ente en el cielo que todo lo ve y oye. Posee la facultad de saber lo que hacen y piensan todos los personajes. Además, sabe el pasado, el presente y el futuro de todos y cada uno de ellos. Incluso lo que recuerdan y lo que no recuerdan…

El uso del pasado y del presente en una narración parece más lógico porque estamos habituado al contar historias de manera oral. Pero el uso del futuro no está tan extendido en las narraciones.Pongo un libro a modo de ejemplo porque merece la pena leerlo para conocer el alcance de un narrador que cuenta, el pasado, el presente y el futuro, y lo combina.

«No llames a casa» de Carlos Zanón. «No es la primera vez que vuelve. Dejó de hacerlo cuando su mujer le pidió una orden de alejamiento. Tenía que cambiar de coche y, cuando lo hizo, se sintió seguro y reanudó sus visitas. […] Ahora marcará el teléfono de su hija mayor. La cría lo cogerá y tratará de ser amable con su padre mientras chatea […]”.

Este estilo de narrador viene bien si se quiere sacar partido a una historia que quizá no dé mucho de sí, pero que nos interesa por alguna razón. Es como si el narrador fuera un centrocampista de un equipo de fútbol que reparte “juego” entre los personajes. Además, en alguna ocasión, sin abusar, hasta puede juzgarlos o ser ambiguo.

2. Narrador omnisciente limitado

Como el loro que se apoya en el hombro del pirata, así es este tipo de narrador. Conoce los pensamientos pero solo del personaje que sigue.La historia la filtra a través de sus ojos e ideas. No puede acceder al resto de personajes salvo lo que ellos digan o actúen. El efecto que se logra es una excelente identificación del lector con el protagonista. Casi como si se escribiera en primera persona.

A día de hoy es una de las técnicas más usadas. En la novela «La isla de las últimas voces» de Mikel Santiago, el autor escoge un punto de vista para cada capítulo. El protagonista, Dave, está escrito en primera persona.

Carmen está escrito en omnisciente limitada. En las conversaciones entre más personajes solo conocemos sus pensamientos. «—Quizás había comenzado a desenamorarme de Jane muchísimo antes de conocerte, pero tú me has hecho darme cuenta, Carmen. Porque he comenzado a sentir algo por ti. Eso es lo que he venido a decirte. Eso es todo. 


Después de aquello se hizo un silencio. Carmen se volvió y apoyó el codo en el asiento. Le miró mientras los dedos en su cabello. Miró su bonita boca. En realidad, era lo más romántico que le habían dicho en mucho tiempo. ¿Por qué tenía que sentirse casi al borde de la irritación?»

3. Narrador objetivo o deficiente

El narrador no es un dios con acceso a los pensamientos de los personajes, ni tampoco a su pasado o futuro. Su acceso se limita a lo que él mismo puede observar y oír de ellos, sin formar parte de la acción. Como si fuera un personaje más pero sin llegar a serlo completamente. Como dice Héctor García Quintana en “Cómo se escribe una novela”: «Es como un simple testigo que observa fríamente, sin opinar ni tomar parte en el conflicto o la historia». ¿Cuál es la ventaja de este clase de narrador?

La historia gana en verosimilitud y la relación con el lector es más estrecha. A modo de ejemplo, he encontrado por internet un cuento que se ajusta a esta técnica. Y otro de Cortázar, muy célebre, llamado «La salud de los enfermos». Haz clic en los enlaces de color azul para acceder a ellos.

4. Narrador protagonista

Una de las más usadas. El narrador es el eje del conflicto de la historia. Es su historia y, por lo tanto, la conoce de primera mano.Su narración llega directa al lector, que lo convierte en su cómplice.

La inmediatez, el acceso a los pensamientos y las emociones se transmiten de una manera mucho más efectiva y dramática.

Tomo este fragmento de «El miedo» de Gabriel Chevallier. «Durante una larga hora siento un escozor a fuego lento. 
Algunos días, en los que me veo a punto de flaquear, me rebelo. Camuflo mis gritos con palabras agresivas. Y no me faltan ganas de abofetear a la serena enfermera: ¡una mujer que me hace sufrir!».

5. Narrador periférico o secundario 

Relata los acontecimientos en primera persona. Sin embargo, narra los acontecimientos de otra persona. Por ejemplo: el Dr. Watson relatando las aventuras de Sherlock Holmes.

6. Narrador ambiguo

Escribe usando la segunda persona del singular, tú. O la segunda del plural, vosotros. Puede ser un personaje de la historia. O situarse fuera de ella.

Es quizá el más flexible de los narradores. Su posición puede ser la de un narrador que se hable a sí mismo. Y, al mismo tiempo, la de un narrador omnisciente.

Por ejemplo, «Aura» de Carlos Fuentes: Recoges tu portafolio y dejas la propina. Piensas que otro historiador joven, en condiciones semejantes a las tuyas, ya ha leído ese mismo aviso, tornado la delantera, ocupado el puesto. Tratas de olvidar mientras caminas a la esquina.

En conclusión, aunque hoy en día se prefieran la primera persona o la tercera omnisciente limitado, es fundamental para cualquier aspirante a escritor conocer todas las voces narrativas.

Es más, si a la hora de diseñar una historia se tiene las más mínima duda de cuál es la mejor voz, sugiero que practiques con ellas hasta dar con la adecuada. Es un trabajo arduo pero merecerá la pena.

Feliz escritura.