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Galería de villanos: El genio del mal

Galería de villanos: El genio del mal

Las historias de ficción están llenas de un tipo fabuloso de villano: el genio malvado.

Es un malo mega inteligente que casi durante toda la historia va por delante del héroe de turno. Alrededor de sus crímenes construye un mundo simbólico y oscuro que solo él decide la manera de compartirlo.

Generalmente dosifican las pistas mientras se ríe a escondidas del horror y la confusión que generan sus acciones maquiavélicas.

Por ejemplo, Hannibal Lecter entra con honores en esta categoría. Este clase de villanos hacen de la maldad una obra de arte con engaños, despistes y mentiras de toda índole, pero que el fondo obedece a un patrón que ha diseñado para demostrar que no existe nadie más inteligente que él.

Su superioridad es el alimento que lo hace vibrar.

¿Qué mejor manera de demostrar su genialidad cometiendo crímenes sin que el detective obtenga una sola pista fiable? La fascinación por sentirse por encima de los demás es la clave de este arquetipo.

Puede que sus motivaciones se nutran de la venganza, la paranoia, el miedo e incluso un fallido romance, pero su esencia se basa en demostrar que la sociedad se equivoca y que él es el único dueño de la verdad.

Aunque un genio del mal aborda cualquier crimen con maestría, también existen los que están dotados para una especialidad. Por ejemplo, en la película «Speed» con Sandra Bullock y Keanu Reeves, el personaje protagonizado por Dennis Hopper es un experto en explosivos.

Y es que ser un militar o científico avezado es un buen recurso para adherirlo a las características del genio. Otro ejemplo: en la novela de Max Allan Collins, «Conociendo a Quarry», se presenta a un villano que teje un plan para que Quarry termine con sus huesos en la cárcel o… muerto.

Pero uno de los grandes genios del mal de la literatura es James Moriarty, el archienemigo de Sherlock Holmes y un cerebro formidable para las matemáticas. Conan Doyle dio con la clave para forjar un adversario a la altura del célebre detective: convertirlo en su reflejo.

Por lo tanto, Moriarty es como si Sherlock se mirara al espejo. Es más, las facciones del criminal son una versión exagerada del propio Sherlock. Por lo tanto, en tu próxima novela, recuerda tener presente que héroe y villano, sin importar la clase, se complementan.

De esta manera tu historia ganará en profundidad.

Traumas

Aunque no es obligatorio que el lector conozca el pasado del villano, sí es recomendable que el escritor tenga al menos alguna idea de cómo fue.

En el caso del genio del mal no te sorprenderá saber que de pequeño era el superdotado de la clase que no encuentra su lugar entre los demás compañeros. Ese rechazo le genera un aislamiento que será el caldo de cultivo donde forjará el impulso para convertirse en un gran criminal.

Otro pasado traumático podía ser el fallecimiento de un ser querido que le ocasiona un transtorno imposible de superar. Esa falta de amor se convierte en odio hacia los demás que sí poseen lo que él perdió, ya sea por su culpa o por la de otro.

¡Próximamente más villanos!

Mini-guía sobre huellas dactilares

Mini-guía sobre huellas dactilares

¿Sabías que existen huellas dactilares que son fluorescentes si son sometidas a una luz monocromática?

Eso ocurre cuando los dedos están impregnados en aceite. Y una pregunta más.

¿Sabías también que las orejas también pueden dejar huella?

Lo que ocurre es que la policía no dispone de bases de datos de orejas. Por lo que si son las huellas del asesino de tu novela que piensas planear, ¡se saldrá con la suya!

Si piensas en recrear en tu novela negra cómo la policía analiza una escena, ya sea un crimen o un robo, la siguiente información puede serte muy útil.

HUELLAS EN SUPERFICIE POROSA

Lo has visto en innumerables escenas de televisión: la policía encuentra huellas sobre una mesa, una pared o el suelo. Gracias a un polvo químico que aplican con una brocha de pelo suave consiguen concretarlas. Anota lo siguiente para tu novela por si es de interés: el polvo es aluminio molido. Cae sobre las crestas y se adhiere, dándole forma.

Pero ¿qué ocurre si la superficie es blanca? Pues usan polvos de color oscuro.

Una vez que obtienen la huella, la pegan a una lámina de acetato y la llevan a la comisaría. También pueden encontrarse las huellas están ensangrentadas. En este caso solo se fotografían para analizarlas con minuciosidad mediante ampliaciones.

HUELLAS EN SUPERFICIE NO POROSA

Papel, cartón, etc… en ellas la humedad de las huellas es absorbida, por lo que la mayoría de los polvos no son prácticos, salvo el polvo magnetizado. Para este tipo de superficie los investigadores suelen ser reactivos químicos como la ninhidrina y el DFO.

Cuando se trata de objetos porosos son sumergidos en las soluciones químicas y luego calentados en plancha.

¿Has pensado una vez cómo se recuperan huellas sobre superficies sumergidas en el agua? Aunque parezca increíble, el revelador físico (PD), que es solución con compuesto de hierro y plata, puede lograrlo.

Tratamientos especiales

Con frecuencia existen procedimientos que se llevan a cabo en los laboratorios, ya que se usan reactivos tóxicos. Por ejemplo, los expertos usan un método llamado la fumigación con superglue (cianocrilato).

Resulta el curioso el instrumento llamado depósito de metal al vacío (VMD). Se trata de una campana de inmersión. El aire se extrae y se llena con vapor de metal. Es lento y caro pero puede revelar huellas antiguas y las expuestas al agua.

OTRO TIPO DE HUELLAS: ZAPATOS Y RUEDAS

Dato interesante para usar en una novela: dos pisadas hechas con la misma suela pueden ser dos huellas diferentes. Esto se debe a que el desgaste no es el mismo.

Por regla general, tanto las huellas de zapatos como la de ruedas no sirven para conocer el paradero del sospechoso, sino para demostrar que el asesino estuvo en el lugar del crimen. Si se encuentran materiales adheridos a la huella se les llama trazas, y sirven para sugerir dónde estuvo el asesino antes de llegar a la escena del crimen.

Los zapatos húmedos dejan huellas fácilmente fotografiables. Las huellas secas sobre polvo son más difíciles de encontrar. Ambas pueden ser levantadas mediante dos procesos diferentes. Las primeras con un gel que se extiende, y la segunda con un levantador electrostático. ¿Y qué diablos es eso?

Un levantador electrostático es una lámina de papel de aluminio envuelta en un plástico negro que, conectada a un dispositivo, genera una potente carga estática. Pero eso no es todo.

El polvo se levanta como consecuencia de esta sacudida y cae en el plástico negro, donde es más visible. Increíble, ¿verdad?

BASE DE DATOS DE CALZADO

El SICAR es un software que almacenas las huellas de zapatos de casi todos los fabricantes del mundo. Además, se actualiza en cuanto sale un nuevo modelo.

Gracias a este método difícilmente se podría rastrear a una persona, pero al menos la policía tendría una pista sobre la ropa del sospechoso.

Según leo en internet, en El País, incluso disponen de un registro de voces y sonidos ambientales.

Rastro de ruedas

Como con el calzado, existe la identificación de patrones de rodadura.

Si son similares pueden diferenciarse mediante calibraciones de desgaste y por las variaciones introducidas de fábrica para reducir el ruido y mejorar el agarre.

El deterioro de las ruedas produce marcas exclusivas que pueden ligar una huella a un neumático concreto. ¡Apasionante! En tu próxima novela negra describe una pista para aumentar la tensión narrativa.

Y si quieres inventarte un villano que no deja rastro en la escena del crimen porque carece de huellas dactilares, mira este enlace.