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1. ENCONTRAR LA IDEA

1.1. Noticias reales de TV y prensa
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La vida misma está llena de estimulantes semillas que solo necesitan de la visión adecuada para que germinen en una hermosa novela. Si usas esta fuente inagotable de ideas, solo has de ponerte en modo radar y anotar las que realmente te intriguen. Busca siempre los motivos de las personas involucradas. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué en ese momento? ¿Que quería conseguir? También puedes mezclar dos o más noticias.

Esta técnica me encanta porque es muy creativa, y puede dar lugar a resultados sorprendentes, aunque siempre has de pensar con detenimiento donde están los puntos en común para que no resulte forzado.

1.2. Libros, películas y series de televisión
Todas las historias están contadas, pero no la tuya. Tu punto de vista es único, por lo tanto, siempre podrás encontrar un hilo narrativo del que tirar. En el argumento de una película o libro encuentra un personaje secundario y cuenta la historia desde sus ojos. Comprobarás que la historia cambia completamente.

También puedes alimentar tu imaginación memorizando caras que luego te ayuden a componer tu elenco de personajes. No se trata de plagiar argumentos, se trata de inspirarte para buscar tu propia manera de hacerlo. Hazte un resumen por capítulos —en caso de un libro—, o un desglose de escenas —en caso de una película— para que obtengas una visión completa del tema o concepto que el autor o director quiere transmitir. Y cómo lo lleva a cabo.

1.3. IMDB
El almacén de información más grande sobre películas. Es decir, un tesoro de incalculable valor para los creadores de ficción. El contenido está en inglés, pero si lo necesitas puedes copiar y pegar el texto en Google Translate. ¿Por qué es útil esta web? Piensa en unas cuantas de tus películas favoritas y búscalas. Encima del título hay un menú con diferentes botones.

En la pestaña «more», haz clic en la flecha y despliega un submenú. Nos interesa «Plot Summary», «Synopsis» y «Plot Keywords». Con ellas puedes leer el argumento de principio a fin, un resumen, o palabras claves. A veces me gusta repasar información de determinadas películas para descubrir cómo se ha desarrollado una subtrama. O para alimentar con nuevos conceptos una historia que ya tengo encaminada y que necesita más chicha.

2. CONVERTIR UNA IDEA EN PREMISA

2.1. ¿Qué pasaría si…?
Una vez que selecciones una idea, elige un personaje y lanza la pregunta. Por ejemplo, imagina que la noticia es la siguiente: «El misterio del hombre que murió tras caer por el hueco del ascensor del hospital. El cadáver no llevaba ningún tipo de identificación, solo la llave maestra y una orden de trabajo de mantenimiento ».

Entonces me pregunto, ¿qué pasaría si el hombre hubiera sido asesinado? o ¿qué pasaría si el hombre fuera un diplomático extranjero? No te cierras ninguna puerta. Eres libre de jugar con tu imaginación.

2.2. Siguientes pasos
Para redondear la idea también puedes preguntarte: Si el protagonista no resuelve el misterio, ¿qué ocurre? ¿qué es lo que tiene que perder? ¿todo sigue igual? Si la respuesta es sí o nada, dale una vuelta a esa idea porque entonces el espectador se quedará decepcionado al final de la historia.

Por ejemplo, si el detective no encuentra al asesino, lo despedirán, o la vida de su hija correrá peligro, convierta la historia en algo más profundo e interesante. Cuanto más haya en juego, mucho mejor.

2.3. El clímax
Dentro de la novela negra el punto culminante de la narración suele darse cuando se descubre al asesino. Sin embargo, existen variantes. Por ejemplo, al finalizar el segundo acto se descubre al asesino, pero el gran clímax se produce cuando se atrapa al asesino después de que se haya escondido. No obstante, recomiendo la primera opción para los principiantes.

Como dice Andreu Martin, el maestro de la novela negra española, «el final sorprendente de la novela policíaca consiste, generalmente, en la revelación de la identidad del asesino y las circunstancias del asesinato. Pero también se puede basar en cualquier otro secreto que haya servido para mover a los personajes de un lado a otro». (¿Por qué escribo novela políciaca? Editorial Alba. 2015)

3. EL DETECTIVE

En las mejores novelas noir existen dos clases de detective: el policía y el resto. El policía es el más usado porque te permite ofrecer un relato verosímil y resulta un mecanismo magnífico para entrar de lleno en la acción. Sabemos sus motivaciones, al menos algunas de ellas nada más llegar a la escena del crimen. Además, dispone de más recursos para encaminar su investigación. La elección más eficaz. 



Detectives privados, malhechores y personas normales entrarían dentro del resto. Los detectives privados duros y con un arma en la mano son un cliché, pero si encuentras un lado vulnerable inexplorado no son una mala elección.

En cuanto a los malhechores me viene a la cabeza la fenomenal saga de El Caimán de Massimo Carlotto. Caimán es un exconvicto que gracias a sus contactos con los bajos fondos de Roma se dedica a investigar diferentes casos. Para cada necesidad recurre a un especialista que conoció en la cárcel o con el que tiene una amistad en común. Algunos lo llaman el «domestic noir». Un hombre o una mujer corriente se ven envueltos en un misterio apasionante.

Generalmente, alguien de su entorno es asesinado o le pide ayuda para encontrar al asesino. En esta modalidad es todo un desafío encauzar una trama con alguien ajeno al mundo de la investigación. El escritor ha de afilar su agudeza para que cada pista desentrañada resulte lógica y creíble. Al mismo tiempo, presenta una golosa ventaja: el lector se identificará con un protagonista que es como él.

4. LOS DEMÁS PERSONAJES

4.1. El villano
Si lees mi artículo sobre el villano descubrirás que soy partidario de empezar la historia a partir de sus motivaciones para matar, pero no es una regla escrita en piedra. Lo primordial es no caer en la trampa de inventar un personaje demasiado tonto. Piensa que el villano ha de llevar al límite al detective.
 Para mí, un aspecto fundamental, es conocer la identidad del asesino desde el principio.

Si te lanzas a escribir sin tenerlo claro, puedes acabar en un callejón sin salida, frustrado. No obstante, existen escritores que se lanzan a la piscina con la única ayuda de su intuición. 
En tu investigación, no solo escribe la vida del detective, también la del villano, aunque descubras muchos detalles con interés que luego no saldrán en la novela.

Por ejemplo, ¿de qué forma justifica el crimen? ¿Venganza, amor, locura, dinero…? Tienes que conocer a ese personaje también como al protagonista.

4.2. La víctima
Junto con el detective y el villano forman el triángulo que debe sostener todo el conflicto de la novela. Entre los tres vértices ha de establecerse qué tipo de relación tienen. No te preocupes si al empezar a escribir tienes alguna duda. Durante la escritura siempre hay espacio para modificaciones. Sé flexible.

Uno de los aspectos más interesantes de la víctima es que guarde al menos un secreto que con la investigación salga a la luz (lo extorsionaban o era un chantajista, por ejemplo). Este secreto puede llevar al detective a una pista que desarrolle la investigación o, todo lo contrario, conducirlo a una pista falsa o a un falso sospechoso.

4.3. El adversario
No confundir con el villano. El adversario es un personaje que se cruza en el camino del detective para entorpecer su trabajo. Puede ser un compañero de trabajo, un superior o alguien de su entorno personal. A veces incluso ese personaje se esconde siendo un aliado.

Es decir, puede funcionar al mismo tiempo como un adversario/aliado. Por ejemplo, un compañero de confianza que filtra a un periodista toda la información secreta sobre el desarrollo de la investigación.

5. CONSTRUYENDO EL ARGUMENTO

5.1. El conflicto
En una novela de detectives no es necesario romperse la cabeza para saber que el conflicto es descubrir quién mató a la víctima. Pero cuanto más conflictos secundarios plantemos, la historia se volverá más enriquecedora. Un conflicto no es siempre una pelea o discusión entre dos o más personajes, sino un obstáculo que se interpone entre el objetivo del protagonista.

Por ejemplo, alguien desaparece con una información valiosa. Eso es un conflicto. En cada escena debe haber un conflicto, no importa que solo se trate de que el coche no arranque cuando más lo necesite, o que intenten asesinar al detective. Procura que todos los personajes, incluidos los secundarios, ofrezcan un conflicto. En el siguiente punto te escribo cómo hacerlo.

5.2. La tabla
Escribe una lista de todos los personajes llamada Personajes. Al lado, otra fila llamada Conflicto con y a continuación otra llamada Razón. Importante: un personaje puede tener más de un conflicto. En la fila Conflicto escribe otros personajes de la novela con los que pueda entrar en conflicto y en Razón, el motivo.

Mi consejo es que imprimas esa tabla y que, cuando empieces a escribir, la coloques junto al teclado. Cada vez que salga el personaje en cuestión, mira la tabla y piensa cómo puede aflorar ese conflicto en la escena de una manera distinta.

5.3. La escaleta
Esta es una herramienta fundamental para el escritor. Es nuestro mapa del tesoro. Consiste en desglosar cada capítulo en una hoja en la que se resume en un puñado de líneas lo que va a suceder. Por regla general, es más eficaz si ese resumen se centra en señalar el conflicto. ¿Cuál es su utilidad?

De un simple vistazo dispones de un visión global de la historia para así localizar el principio y el final de cada uno de los tres actos. Y colocar en ellos los diferentes puntos de giro. Así como para gestionar las diferentes subtramas con el fin de que se repartan con coherencia y espacio a lo largo de la historia. 

Puede valer un fichero de Excel. 

Puedes optar también por dividir cada capítulo por escenas. La gran ventaja es que dispones de un mayor control sobre el argumento porque un capítulo es unidad muy amplia donde corres el riesgo de quedarte corto.

Y si esto te ocurre en la fase de escritura deberás pensar con detalle cómo lograr un capítulo más compacto. Si planeas las escenas del capítulo con su correspondiente conflicto, esto será más difícil que ocurra.

5.4. El desenlace
Aquí, como escritor, te la juegas. Debes dar respuesta a todos los enigmas planteados en la novela. En las historias de detectives es común resolver la identidad del asesino, pero en ocasiones puede haber más interrogantes.

Por ejemplo, la motivación del criminal, o donde está el dinero de X personaje. Dosifica las respuestas, no las ofrezcas en la misma escena.

Olvida el cliché del detective reuniendo a los sospechosos en la biblioteca para revelar la identidad del asesino (salvo que sea una parodia). Y que este salga corriendo poniendo en evidencia su culpabilidad. 

5.5. El principio
Para terminar este apartado, empezaré por el inicio. Piensa hasta que salga humo por la cabeza en una situación con la que abrir el primer capítulo. Engancha al lector como si te fuera la vida en ello. Una de las maniobras más eficaces es empezar con la acción en marcha.

Por ejemplo, con el protagonista persiguiendo a un sospechoso de un caso anterior. Una vez que la tengas escrita en la escaleta, recuerda que la primera frase de la novela es vital. No te obsesionas con ella, pero no te conformes con lo primero que se te ocurra. La primera frase ha de ser vibrante y que incite a leer la segunda.

6. LA PRIMERA VERSIÓN

Escribir requiere disciplina y constancia. Es probable que durante el proceso sientas las ganas de arrojar la toalla. Escribir todos los días, aunque sea un rato, no está al alcance de todo el mundo. Pero termina una primera versión de la novela. Cueste lo que cueste.

Aunque hayas perdido el rumbo de la historia o te parezca que tu prosa es un desastre. Aunque pienses que tu novela nunca saldrá de tu cuarto. Aunque pienses que todo es un cliché tras otro. TERMÍNALA.

Después déjala reposar como mínimo un mes. Imprímela y léela con un boli a mano para anotar los ajustes que necesitas hacer. Vuelve a escribir la novela. Si es de cero, mejor. Este parte no es tan dura porque partes de algo en lo que basarte.

Cuando termines, busca opiniones. Las de familia, pareja y amigos están bien, pero ellos están predispuestos a una crítica favorable. Busca en internet a un lector profesional porque una valoración objetiva es muy valiosa.

7. PUBLICAR LA NOVELA NEGRA

7.1. Editoriales
Di adiós a eso de enviar manuscritos por correo postal. Es caro y lento. Desde mi punto de vista la mejor opción es localizar la web, en la sección Contactar hacerse con el correo electrónico y enviar una propuesta editorial. ¿En qué consiste la propuesta? En esencia es un PDF que consiste en:

Portada: imagen atractiva que evoque al género de novela negra.
Carta de presentación: dirigiéndote a la editorial «vendes» tu novela apuntando algo sobre tu carrera como escritor y esbozando el argumento. Se trata de crear interés para que sigan leyendo el documento.

—Sinopsis: un resumen de mil palabras de la novela.
Curriculum literario con datos de contacto.
—Primeros diez capítulos.

7.2. Amazon
Si el paseo por la editoriales tradicionales resulta infructuoso, Amazon te acogerá con los brazos abiertos. El proceso es sencillo y rápido. Si es la primera vez que publicas con ellos, y no dispones de una comunidad que empuje tu libro, te recomiendo que al principio optes por un precio económico (0,99€). De esta forma, el libro se venderá más y generarás más comentarios. Al cabo de un mes fijas un precio más razonable (2,99€).

También es recomendable que adhieras la novela al servicio de Kindle Unlimited. Es un secreto que a voces que Amazon da mayor visibilidad a los títulos que optan por la exclusividad. Así, tendrás un pago doble: por ejemplar (regalía del 30% del precio) y por páginas leídas (el pago varía cada mes).

7.3. Título, portada
No existen criterios definidos para una novela negra. Aquí manifiesto mis preferencias. Me gustan las portadas cuyo título no guardan relación. Es decir, sí la novela se llama «La habitación roja» procuro obviar una imagen de una habitación con las paredes en rojo o cualquier otro elemento que evoque ese color. En Fiverr puedes encontrar profesionales que a cambio de un módico precio crean una portada decente. O también existe la opción de comprar portadas ya diseñadas, a las que solos es necesario añadir el título y nombre del autor. Por ejemplo, Go on write.

En cuanto al título, me gusta empezar con uno provisional. A medida que voy conociendo la historia me abro a nuevas oportunidades, pero siempre busco un juego de palabras que simbolice la historia de una manera críptica, que el lector comprenda al final de la lectura que el título encierra una metáfora. Por ejemplo, en mi primera novela narré la historia de una persona amnésica que recobra la memoria. El título es «Fuego en la oscuridad».

7.4. Sinopsis
Qué difícil es resumir tu querida novela de detectives en unas breves líneas, ¿verdad?. Es como si alguien te pidiera resumir la historia de tu vida en un diminuto párrafo…. ¡Pues no es tan complicado! En primer lugar, huye de expresiones tipo «el misterio que cambiará su vida». Eso está muy trillado. Empieza definiendo al protagonista —con nombre y apellidos— con aquello que le hace diferente a los demás.

Por ejemplo, «Mario Pozo es un perro viejo que se las sabe todas. Es el mejor investigador de la comisaría y él lo sabe». Después desarrolla el conflicto más potente de la novela usando frases cortas y esbozando al villano. Termina con unas frases que toquen la emoción del lector potencial. Por ejemplo, «El largo adiós» es un viaje infernal y enigmático a lo más turbio de la naturaleza humana.

8. CONCLUSIÓN

Estos 7 puntos no son más que un resumen cuyo fin es que dispongas de una estructura sencilla que te anime a empezar a escribir.

El elemento más importante para escribir una novela negra y, por extensión, cualquier obra es la diversión. Juega con el niño que hay dentro de ti. Sueña con escribir la novela que a ti te entusiasmaría leer.

¡Todos los aficionados al género noir estamos deseando leerla!