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Seguimos con la galería de villanos para que tires de ellos cuando quieras usar uno en tu novela negra. No es necesario que se trate del villano principal, también puedes abordarlo para un personaje secundario. Lo importante es disponer de una base teórica a partir de la cual construir el personaje más idóneo para tu historia.

El traidor se esconde a vista de todos. Es un lobo de piel de cordero que no ves venir hasta que es demasiado tarde. Espera con cautela el momento de actuar, como un escorpión, y puede hasta regodearse pensando en ese instante.

Traiciona a quienes han depositado su confianza en él, ocasionando un profundo dolor y rabia. Para el protagonista es un revés inesperado que se convierte en un obstáculo más a superar en la larga lista de obstáculos que se le presentan a lo largo de la narración.

Por eso, la traición debe llevar al protagonista a uno de los puntos más bajos de la historia, cuanto más dañina sea la traición, es decir, cuanto más grande sea la consecuencia, más efectivo será el golpe para el lector.

El traidor tiene acceso a los secretos más profundos del resto de los personajes. De ahí que sea alguien en el que todos confían. A veces puede tener un papel relevante en la historia, otra veces no, puede que esté siempre en segundo plano. El mejor amigo, el hermano o el mentor. ¿Quién sospecharía de alguien así?

El lector presupone que sus intenciones de ayudar al protagonista son buenas y puras, pero la realidad es bien distinta.

Para que el traidor tenga un digno y consistente peso narrativo, debes conocer bien su motivación. ¿Por qué traiciona? ¿Cuál es el beneficio que obtiene? En ocasiones, si no lo tiene claro, escribe un texto en primera persona contando su relación con los personajes que lo rodean. Asocia ideas y alguna saldrá que merezca la pena.

En ocasiones, el traidor también puede desarrollar un trama de redención. Se percata de su fallo, el remordimiento le devora las entrañas y termina ayudando al protagonista, a veces, entregando su vida a cambio.

Tipos de traidores

1) El traidor forja la amistad sabiendo que la traicionará. El perfil es de un tipo más inteligente y frío. Es un actor que debe interpretar un papel delante del público. Este tipo de traidor sin escrúpulos será el que se glorie de su hazaña delante del protagonista cuando revele su esencia. Engañar a los demás hace que sienta inteligente y poderoso.

Dentro de este estilo, con sus matices, entran las femmes fatales. Ya sea Matti Walker en «Fuego en el cuerpo», o Bridget Gregory en «La última seducción», o la viuda Phyllis Dietrichson, las tres tienden la red para que el protagonista caiga sin remedio en su trampa.

2) La traición surge a raíz de una amistad consolidada. El traidor se ve contra la espada y la pared y traza un plan para obtener un beneficio claro e inmediato. El traidor quiere algo a toda costa que, con tal de conseguirlo, no le importará perder la confianza del protagonista.

En la excelente serie de televisión «Seven Seconds», disponible en Netflix, los traidores son un grupo de policías corruptos a los que no les importaría deshacerse de su compañero, quien les pisa los talones.

La formación de un traidor

¿Qué puede ocasionar que un amigo se convierta en un traidor?

Infancia: El traidor necesita con compulsión ser reconocido o admirado. En el colegio solo cuando lograba destacar por encima de los demás, notaba el cariño de sus padres. Sin embargo, sus méritos se quedaban cortos para conseguir afecto a menudo, así que no le importaban los métodos para conseguir lo que quería.

Un traidor es un villano que disfruta con la idea del éxito sobre aquellos que lo infravaloran o que nota que le tienen lástima.

Miedo y deseo inconsciente: Su mayor miedo es que se descubra sus intenciones antes de que culmine su maquiavélico plan.

No teme las represalias porque ni siquiera las contempla, solo se regodea en el beneficio de su traición. En esa excitante sensación de pasar del último del grupo al primero, el que recibe la atención.

En definitiva, el traidor es una figura que puede aumentar la tensión y la ambigüedad de tu novela. Pero no olvides escarbar sus motivaciones, cuanto más trabajado sea, más memorables será este villano.

¡A escribir!